martes, 18 de septiembre de 2012

``Eh , que yo no quiero decirte "grita al mundo que me quieres" y que me lo digas al oído porque yo sea tu mundo, no me hace falta eso, con el simple hecho de que cuando te apetezca me digas "te quiero" me sobra. Tampoco quiero que tú y yo estemos a tres metros sobre el cielo, prefiero estar a cinco a seis o a siete metros del cielo, sinceramente con que estés tú me sobra. Tampoco quiero que una carroza venga a por mí a las doce en punto y nos tengamos que ver a escondidas, quiero quedarme toda la noche contigo y si alguien tiene que venir a buscarme, quiero que seas tú, como si vienes en una bici a por mí. Tampoco quiero que me regales anillos caros, ni joyas llenas de pedruscos de diamantes, ni cosas así, prefiero que un día cualquiera, cuando me levante, tenga una nota en la mesita que ponga, "abre el cajón" y allí encontrarme una pulsera sencilla, de algún mercadillo de playa, tal vez. Tampoco quiero que en la lluvia aparezcas tú con un paraguas y me salves de la lluvia, quiero que aparezcas y me cojas de la mano e ir los dos juntos mojándonos y disfrutando del viento. Obviamente, tampoco quiero levantarme en una casa real y desayunar miles de cosas en una mesa kilométrica, no, tú y yo desayunaremos en el sofá, viendo la tele, yo como siempre, me beberé un vaso de leche con nesquik, y tú tal vez te hagas unas tostadas. Tampoco quiero perder un zapatito de cristal y que vengas a probar si es mío, prefiero llevar una deportivas, así iremos a correr algunos fines de semana y cuando estemos cansados nos tumbaremos en el césped. Y por último, no quiero comer perdices, ¿por qué comer perdices y no un buen plato de canelones? Prefiero los canelones.´´

domingo, 2 de septiembre de 2012


Porque lo malo lo convierto en arte. Lo que no debería hacer lo convierto en la primera salida para escapar del dolor. Soy idiota, siempre lo seré, me arrepiento, sí, pero no voy a ir diciendo ahora que no me ayuda a desahogarme, porque sí, si que lo hace. No es un juego, lo sé, pero lo he convertido en algo imprescindible para sentirme mejor conmigo misma cuando siento que no hay nadie que me salve. Pero aquí estoy, escondiendo cicatrices que nunca acaban de sanar, pero sigo con la cabeza alta pase lo que pase.

Siempre supe que la tormenta deja secuelas, pero yo lucharé contra todas ellas.